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Análisis sobre el Big Data, su rol en el Siglo XXI, su impacto y su implementación

Fecha: 23 de Marzo del 2020


Hoy por hoy, no podemos dejar de lado al Big Data, tomando en cuenta que fue implementado por diferentes gobiernos (especialmente aquellos que tienen la capacidad tecnológica) como una herramienta complementaria y hasta principal para la prevención del contagio de COVID-19, pudiendo así identificar a las personas contagiadas e incluso poder tomar medidas sanitarias conforme a la coyuntura lo requería.

Siempre que se habla de la implementación del Big Data como herramienta de entidades públicas para el uso y diseño de políticas públicas nos encontramos con la dicotomía entre: las libertades individuales y el derecho de cada persona a la privacidad; y, la seguridad y el bienestar colectivos. En esta discusión es donde aterriza la idea de que el uso de datos debe estar normado según la seguridad y el bienestar colectivo, respetando las libertades individuales y por supuesto la privacidad de la persona, me explico, me refiero a que el derecho de privacidad este respetado hasta el momento en el cuál este derecho de privacidad por parte de un individuo tenga un efecto negativo sobre el bienestar colectivo o atente con la seguridad colectiva.

Actualmente el Big Data es utilizado para la prevención de crímenes e incluso como ahora un tema coyuntural diríamos que para la prevención de la pandemia COVID-19 en países del Occidente, pero en América Latina observamos avances insuficientes para tener una efectividad como lo tuvieron Corea del Sur y Taiwán.

América Latina al igual que Europa ante la pandemia COVID-19, carece de coordinación e incluso de una entidad coordinadora para adoptar medidas específicas, no hay una institución que determine las políticas sanitarias y/o preventivas en torno a la región, sin embargo, otro factor que imposibilitaría tener éxito al momento de usar el Big Data para prevenir el COVID-19, es la brecha tecnológica que existe entre América Latina y los países Occidentales (gran parte de estos países lideran mundialmente como productores de tecnología) como China, Taiwán, Corea del Sur, entre otros; deja en claro que la implementación del Big Data en una política sanitaria de prevención al contagio para el COVID-19 sería totalmente ineficiente; también tomemos en cuenta que se presenta la brecha tecnológica entre los países mismos de la región por ejemplo Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay, entre otros; no tienen el mismo acceso a la tecnología, por lo tanto la preparación del personal al momento de implementar el Big Data como método de coordinación y prevención del COVID-19 en la región sería limitada.

Hoy por hoy, en Bolivia se desconoce al Big Data como una herramienta en potencia para políticas públicas por parte de varios sectores públicos, sin embargo se debe reconocer que hay muchas personas que no están a favor de que se utilicen sus datos personales defendiendo su libertad de expresión y el derecho que tienen a la privacidad, la postura de estas personas es respetada por el gobierno, sin embargo, en Bolivia (como en toda América Latina) la utilización del Big Data o un intento de hacerlo solo se evidencia al momento de que un candidato realice su campaña electoral.

Es increíble que el Big data en América Latina solamente tome relevancia como una herramienta generadora de votos, y no así para implementación y diseño de políticas públicas. Actualmente el rol del Big Data tiene que trascender en Latinoamérica para cosas más productivas que las campañas electorales, tiene que contar con una reglamentación adecuada para que sea aceptado el uso de Big Data entre la sociedad que tiene susceptibilidad en cuanto al uso de sus datos.

En Bolivia la implementación del Big Data como herramienta en diseño de políticas públicas puede ser una realidad siempre y cuando: se tenga personal capacitado, la tecnología necesaria para poder realizar las mediciones pertinentes, y por supuesto la aceptación de la población que solo se dará mediante la reglamentación de uso de datos personales y por supuesto una entidad que controle su cumplimiento. Buscando una optimización de tiempo e información al momento de generar una respuesta frente a las distintas situaciones de la coyuntura el Big data ya no es más una opción, sino es una necesidad.


Autor: Cristopher Kevin Asturizaga Tarifa

 
 
 

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